No nos gusta nada de nada la filosofía Hazlo tú Mismo o Do It Yourself si nos ponemos anglosajones, no nos gusta en la mayoría de sus ámbitos, pero en este caso en concreto nos centraremos en esta metodología aplicada a los servicios web que necesita una empresa.

Hacer una página web, tan fácil como hacer una endodoncia

¡Hazlo tú mismo, es fácil!

No, no es fácil, sacar adelante una página web y que realmente funcione nunca es fácil, se requieren no solo conocimientos, sino experiencia y estar al tanto de los caprichos de las tendencias en tecnología y diseño web, hasta hay que saber de marketing. Habilidades que se pueden aprender, por supuesto, pero si nosotros nos dedicamos a otra cosa, quizás sea mejor hacer aquello que sabemos hacer y dejarle el desarrollo de nuestra página web a los que saben; nunca se nos ocurriría pedirle al albañil que nos puso la cocina que nos haga de paso una endodoncia, ¿no?

Nuestras opciones al crear una página web

Quiero hacer una página web, y no tengo ni idea así que tengo dos opciones:

A) Hacer una inversión en contratar a profesionales expertos en diseño web.
B) Usar uno de los cientos de servicios DIY que pululan por ahí, tipo Mi Web o Wix, y hacerla yo mismo pagando una cuota mensual.

La diferencia principal entre una y otra opción, y a ojo de buen profano, es aparentemente el precio, ya que el asesoramiento y el buen hacer de una empresa especializada en crear tu página web requiere de un coste que está muy lejos de los irrisorios precios que estos servicios self-service manejan. Estos costes están justificados, porque entendemos estos servicios web de forma que deben de estar bien planificados y deben tener una estrategia detrás que de sentido al producto final, es decir, a una web no hay que lanzarla al océano de Internet dentro de una botella y dejarla a su suerte, que vaya a la deriva, a una web hay que darle velas y un timón, si no, no llegará a ningún sitio. Esas figuradas velas y ese timón no son otra cosa que una campaña de marketing y promoción online muy bien pensada, ya sea en redes sociales, en buscadores, o en los medios que sean necesarios.

Nos gusta pensar que un producto como una página web siempre va ligado a una campaña que la promocione y la dé a conocer, que dé de lleno en la diana y sepa cómo llegar a la gente. Una buena promoción requiere analizar lo que les gusta a nuestros clientes, en qué medios se mueven, y así saber cómo captarlos y fidelizarlos mediante nuestra página web, en esto se sustenta una campaña, y tiene que estar pensada para que la inversión no se pierda, sino que se rentabilice mediante su efectividad, por ello creemos que estos servicios de Hazlo tú Mismo están muy bien si lo que quieres es ahorrarte dinero en primera instancia, ¿pero realmente te servirán?, pues no, lo único que hacen es llenar Internet de páginas web de dudosa calidad, producir basura digital vamos, webs sin propósito ni enfoque, webs rezando para que alguien las encuentre por casualidad, y si tienen esa suerte, posiblemente ni sea un cliente potencial ni le interese el contenido que ofrecen. Esto que en un principio parecía una buena opción por lo barato, al final, como siempre, sale caro, porque ese pequeño gasto será pequeño, sí, pero inútil.

Los problemas del hazlo tú mismo

Podríamos enumerar una larga lista de carencias que tienen estos servicios, pero lo sintetizaré en los fallos más importantes: primero está la nula estrategia de promoción, como veníamos diciendo, ya que el usuario lo único que hará es seleccionar un diseño que le guste, escribir el contenido y poner alguna foto o algún vídeo, pero, ¿y ahora qué hacemos con esto?, ¿quién lo verá?, estas preguntas no podrán ser resueltas ni por el inexperto usuario ni por el mismo proveedor del servicio, simplemente se ignora esta circunstancia —¡no te quejes!, ¡ya tienes tu web qué más quieres!, ¡es fácil!— luego está el tema de los detalles técnicos, como que la mayoría de estos servicios usan tecnologías obsoletas de desarrollo de páginas web, o que los diseños son horribles, llenos de carencias funcionales, por ejemplo, es muy común el uso de Flash, tecnología que no permitirá visualizar la web en dispositivos móviles tales como iPhone o iPad.

Huye de estos servicios como de la peste, déjate aconsejar por expertos para crear y promocionar tu página web, de igual forma que te dejas asesorar por profesionales de otros campos para cubrir otras necesidades de tu negocio, como asesoría fiscal y contabilidad por ejemplo; rodéate de profesionales que estudien tus necesidades y que sepan desarrollar un buen plan adaptado a tu empresa, que incluya no solo tu página web, sino los medios para que esta sea eficaz. En definitiva, no te dejes engañar por la oferta fácil, por lo seductor de lo barato, piensa que esa inversión debe tener un propósito, y nunca debe ser un mero gasto inútil para un producto aún más inútil.