sadvertising

El “sadvertising” es una tendencia publicitaria muy utilizada y más aún en estas fechas. Juega con las emociones para crear conexiones más fuertes con el consumidor y, en la mayoría de casos, funciona.

Seguro que ya todos hemos visto el tan esperado anuncio de la Lotería de Navidad. Desde hace unos pocos años para acá, este spot se ha alejado del famoso calvo de la lotería y de las celebridades para apostar por algo más profundo. Todos recordamos el spot del parado de larga duración al que su amigo del bar le compró un décimo, o a Justino, el trabajador de la fábrica de maniquíes. Pues bien, este año nos traen la historia de Carmina, una ex maestra que cree haber ganado la lotería y su familia moviliza a todo el pueblo para que la señora no pierda la ilusión.

Una vez más, el sadvertising nos llega a lo más profundo del alma.

¿Por qué el sadvertising es tan potente?

Con una buena ejecución, el sadvertising puede provocarnos sentimientos y emociones tan profundas que nos pueden hacer llorar. Nuestro cerebro retiene más aquello ligado a una emoción, sobretodo si esta es muy fuerte, y esto a las marcas les interesa. Es mucho más fácil que recordemos el nombre de la marca, incluso el spot entero, si este nos hace sentir emociones. Esto también se ha llamado toda la vida “marketing emocional”

El sadvertising, el único matiz que tiene, es que trata temas fundamentalmente tristes, porque la tristeza, como nos enseña la famosa película de Pixar, es una emoción muy poderosa.

Por eso los spots de la Lotería de Navidad han querido, desde hace algunos años, ser recordados con más fuerza. Se puede pensar que Lotería no tenía necesidad de esto ya que tenía su icónico “calvo de la lotería” y el anuncio de “Ya llegó la Navidad” fue lo más viral que hubo en esa época, siendo carne de memes y de parodias. Aún así, ha querido apostar por el sadvertising con sus historias tristes aunque, finalmente, felices 🙂